XsP planteará una serie de medidas que permitan hacer una política real de mediación y participación más allá de la imposición de multas

Este lunes se celebra la segunda reunión del Consejo de Participación de la Convivencia Ciudadana, a la que Xixón Sí Puede (XsP) llevará una serie de propuestas para modificar el rumbo de la Ordenanza Municipal de Protección de la Convivencia Ciudadana y Prevención de Actuaciones Antisociales de 2013 de manera que se pase de la actual política sancionadora a unas políticas que realmente fomenten la convivencia y la participación.

Ya en el primer encuentro XsP demandó una serie de datos para conocer cuáles habían sido los resultados de la aplicación de la Ordenanza de Convivencia. En esa información se indicó que desde el 20 de julio de 2013 hasta el 31 de diciembre de 2017 se habían cursado 3.798 denuncias, de las que relacionadas con el botellón fueron 2.108 (el 55,50%). “Más de la mitad de las denuncias tuvieron que ver con el tema del botellón, lo que evidencia cómo esta ordenanza fue la excusa para actuar en este asunto. También llama la atención cómo hay un bajón importante en las denuncias en el año 2015, año electoral. Esto deja claro que la ordenanza ha sido un profundo fracaso y que es preciso darle otra orientación para que sea una herramienta útil y real de fomento de la convivencia”, apunta Estefanía Puente, concejala de XsP responsable de Servicios Sociales, Vivienda y Juventud.

Para XsP entre las causas del fracaso a la actual norma están “los oídos sordos que Foro hizo en su tramitación a las críticas que se lanzaron al proyecto y que apuntaron a seguir otros modelos ya en vigor en otras ciudades”, expone Daniel Fernández Blanco, representante de XsP en el Consejo de la Convivencia Ciudadana. Así, en ninguna parte de la norma se habla en ningún momento de medidas efectivas para el fomento de la convivencia, ni tampoco en la memoria que el equipo de Gobierno ha pasado el Consejo se recoge nada en este sentido.

“En la memoria se limitan a recopilar actividades de otras áreas y el resultado es una justificación de lo no hecho. Además se trata de medidas sin ningún tipo de coordinación entre ellas que permitan hablar realmente de un plan o programa de convivencia”; indica Fernández Blanco. En este sentido, se cita en la memoria a la Fundación Amaranta, una organización que actúa con mujeres que realizan trabajo sexual y que ya está incluida en el Plan de Igualdad, o dispositivos enmarcados en el ámbito de los Servicios Sociales, como el Albergue Covadonga.

De otra manera, uno de los datos que no se han facilitado es el presupuesto que se ha destinado a desarrollar la Ordenanza de Convivencia: “Tememos que la cantidad sea próxima a cero euros y la consecuencia es que después de cinco años de aplicación de la norma los problemas que pretendía abordar la Ordenanza continúan o se han agravado”, señala el representante de XsP en el Consejo de Participación de la Convivencia Ciudadana.

Uno de los problemas que persiste es la limitación de los espacios públicos por parte de la ciudadanía. Es el caso de las organizaciones de actos en espacios públicos, donde se responsabiliza a los y las organizadoras de los actos de que todas las personas asistentes cumplan las normas. “Se trata de un uso masivo de la ‘culpa in vigilando’, lo que abre la vía a que cualquier persona reviente actos de terceros y la responsabilidad caerá sobre quien organiza el acto, lo que ya coarta a la organización de eventos”, apunta Fernández Blanco.

En la misma línea, en los usos individuales del espacio público se estipulan sanciones por reparto de propaganda o carteles, hasta el punto de que una pancarta en un espacio en el que la persona propietaria no se sienta agraviada por ese material, el Ayuntamiento puede denunciar y sancionar aunque la parte afectada no lo haga. “Hablamos de una privatización de los espacios públicos y una limitación de los derechos constitucionales de reunión, expresión y manifestación, por lo que nuestro objetivo es que la Ordenanza de Convivencia pase de la sanción al fomento de la convivencia”, resume Daniel Fernández.

Para ello, XsP lleva cuatro puntos a la reunión del Consejo de Participación de la Convivencia Ciudadana: el primero de ellos es que haya un plan real para la convivencia en el municipio. El mismo Pleno aprobó en mayo de 2016 el Plan de Actuación Comunitaria Intercultural, en el que se debería incluir un plan para el fomento de la convivencia, como ya se está haciendo en otros municipios con resultados positivos. Este Plan debe realizarse además desde la participación, especialmente de los colectivos en los que se suele poner el foco: “La actual ordenanza demoniza a la juventud, como si no hubiera más en el municipio, aunque a la hora de la verdad no se le da voz”, critica Estefanía Puente.

En segundo lugar, XsP entiende que cuestiones relacionadas con ruidos o medio ambiente deben tener encaje en otras normativas, de manera que se ponga la atención en lo que es la convivencia. Respecto al botellón, el grupo municipal considera que es preciso analizar este fenómeno y plantear programas alternativos: “No hace falta inventar nada, en Bilbao ya están haciendo mediación comunitaria en el entorno del ocio nocturno de la ciudad y quien tiene el protagonismo es la propia juventud, al ser jóvenes quienes se encargan de la mediación”, comenta la edil de XsP.

Por último, el grupo municipal considera que debe realizarse una jornada de trabajo para conocer otras experiencias exitosas en esta materia en diferentes lugares para poder valorar cómo se pueden implementar alternativas en Xixón para fomentar realmente la convivencia: “Las sanciones tendrán que estar donde corresponda, pero la convivencia hay que fomentarla, no sancionarla, lo que ya hemos visto que es un fracaso total”, concluye Puente.